Y ahora aquí se oye el silencio. Después llegará el sol. Y con el sol, el día.Y con el día la separación. No hay crueldad en el destino. Solo en los que lo maldicen. Pero verdad es que el día no fue hecho para los amantes de la noche. Ni la noche misma fue hecha para espíritus tranquilos y complacientes. Así que seamos justos. Seamos justos con los trigales de oro, con los helados de fresa y coco y con la risa de los niños que juegan en la arena... seamos ecuánimes con el sudor que se te pega a las sábanas, con el zumbido de las cigarras, con la espuma de cálidas olas que acarician tus rodillas y con el viento seco que azota tu cara... seamos bondadosos con la música alta, con las alucinaciones alcohólicas, con el contínuo murmullo de fiesta y el chamuscado olor de los fuegos de artificio... ¿Aprecias como el sol cae a plomo sobre tu cabecita?, ¿sientes como tu piel se enrojece y escuece?, ¿percibes como tu libido está por las nubes y acaba de liberarse de los sótanos?...
... Psss, ¿no lo oyes?, justo a tu lado... es el crepitar de las brasas de mi fogata... ¡oh!, ¡lo huelo! Es esa fragancia que tu cabello solo desprende por la mañana. Seamos justos con el silencio y con esas nuevas voces que se nos aproximan, tarareando musiquillas que no son secretas... aun. Notas como cada vez son más altas y más claras. Seamos justos con la noche que nos ha abandonado y limitemonos a despertar de este sueño onírico que del todo nos pertenece. Un, dos tres, ¡DESPIERTA!
Nedjma

lunes, 27 de septiembre de 2010

HECHIZO

(Uno de los momentos en los que creí alcanzar una Utopía con mis manos)


En un ciclo perdido donde el atrezo se valora más que las palabras miré a mi alrededor y Todo me decía Nada.
Tintineó una campana en lo más alto del Mundo,
¡despierta aún queda valor!,
aún conservan su aroma las plantas sin parches de Dolce&Gavanna,
ni adornos de Don algodón.

Y una noche en la que el calor yacía latente, como ahora,
sentí la presencia de alguien,
¡despierta aún queda corazón!,
en las calles de la vida existen callejones donde siempre hay un sitio para los bribones.
Simulado tras las bambalinas de un bar con solera,
entre la multitud distante, él irrumpió,
probablemente desde hacía años existía y jamás le distinguía.

Cuantas cosas oculta la vida,
misterios engendrados y en un segundo cualquiera los muestra descarados,
fingiendo un accidente recatado.

Sus ojos me miraron sin disimulo,
vacantes de grosería,
repletos de fuerza y carisma,
Aquellos que hablaron sin decir palabra,
los mismos que hicieron que mis fluidos se desbarataran,
engranando fantasías en mi mente, imperioso viaje.
Una voz en mi interior se me insinuó impaciente: “¿por qué tiemblas?”,
mis labios no contestaron,
se mantuvieron mudos,
separados entre sí la distancia de un dedo de aire cálido, “¿por qué tiembla tu corazón niña?” .

Mi tez rozó su tez, y mis labios no tocaron los suyos.
Dos besos convencionales tras nuestra presentación.
Y sobraron las palabras “Hola”, "me recuerdas a alguien” y “adiós”.
Hervía un regusto a deseo en mi paladar aún con restos de cerveza.

Y se me sugirió una melodía…“Tu pelo, tu cara, tu boca,
me dicen oye vente pa acá, vente.
En silencio yo te digo, ven, vente pa acá,
mirada callada inspirará sin palabras,
te digo ven, ven, vente, oye ven a mí.”… de Amparanoia y Macaco.
- La música amansa a las fieras -, dijo el pueblo.

El secreto de sus labios se mantuvo en silencio,
Y en la intimidad del anonimato producido por la multitud soñé con ellos,
lo sé y soñé con su sabor que debió ser silvestre y dulce,
la boca de sabor a selva virgen,
a aborigen de todos los lugares del Mundo,
la lengua de sabor a mar “salá”, mediterránea.
Popurrí de deseos sumidos en un sueño que por momentos se repite…

… Y ese sueño se mantuvo,
cubierto por el manto del azar que travieso me sorprendió en la cama,
despertando ese atisbo de valor,
de ganas, de intuición, de ilusión, de sexo, de desenfreno.

Y ese sueño se mantuvo,
se cubrió de espinas y aguaceros,
de templanza atormentada, de lujurias y deseos,
de descosidos de pantalón,
de anécdotas de cuatro paredes.

Al despertar ya conocía el auténtico sabor de su boca,
pero eso es otra historia,
me enamoré de su alma y de su cuerpo,
pero eso es otra historia.

Y ese sueño se mantuvo,
se cubrió de fábulas interminables,
de leyendas innombrables,
de historias inmemoriales,
y de otras esculpidas en el libro del olvido.

Y ese sueño se mantuvo,
se tiñó de rojo, amarillo y morado,
colores de la Utopía que yo consumaría.


Nedjma

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