(Uno de los momentos en los que creí alcanzar una Utopía con mis manos)
En un ciclo perdido donde el atrezo se valora más que las palabras miré a mi alrededor y Todo me decía Nada.Tintineó una campana en lo más alto del Mundo,
¡despierta aún queda valor!,
aún conservan su aroma las plantas sin parches de Dolce&Gavanna,
ni adornos de Don algodón.
Y una noche en la que el calor yacía latente, como ahora,
sentí la presencia de alguien,
¡despierta aún queda corazón!,
en las calles de la vida existen callejones donde siempre hay un sitio para los bribones.
Simulado tras las bambalinas de un bar con solera,
entre la multitud distante, él irrumpió,
probablemente desde hacía años existía y jamás le distinguía.
Cuantas cosas oculta la vida,
misterios engendrados y en un segundo cualquiera los muestra descarados,
fingiendo un accidente recatado.
Sus ojos me miraron sin disimulo,
vacantes de grosería,
repletos de fuerza y carisma,
Aquellos que hablaron sin decir palabra,
los mismos que hicieron que mis fluidos se desbarataran,
engranando fantasías en mi mente, imperioso viaje.
Una voz en mi interior se me insinuó impaciente: “¿por qué tiemblas?”,
mis labios no contestaron,
se mantuvieron mudos,
separados entre sí la distancia de un dedo de aire cálido, “¿por qué tiembla tu corazón niña?” .
Mi tez rozó su tez, y mis labios no tocaron los suyos.
Dos besos convencionales tras nuestra presentación.
Y sobraron las palabras “Hola”, "me recuerdas a alguien” y “adiós”.
Hervía un regusto a deseo en mi paladar aún con restos de cerveza.
Y se me sugirió una melodía…“Tu pelo, tu cara, tu boca,
me dicen oye vente pa acá, vente.
En silencio yo te digo, ven, vente pa acá,
mirada callada inspirará sin palabras,
te digo ven, ven, vente, oye ven a mí.”… de Amparanoia y Macaco.
- La música amansa a las fieras -, dijo el pueblo.
El secreto de sus labios se mantuvo en silencio,
Y en la intimidad del anonimato producido por la multitud soñé con ellos,
lo sé y soñé con su sabor que debió ser silvestre y dulce,
la boca de sabor a selva virgen,
a aborigen de todos los lugares del Mundo,
la lengua de sabor a mar “salá”, mediterránea.
Popurrí de deseos sumidos en un sueño que por momentos se repite…
… Y ese sueño se mantuvo,
cubierto por el manto del azar que travieso me sorprendió en la cama,
despertando ese atisbo de valor,
de ganas, de intuición, de ilusión, de sexo, de desenfreno.
Y ese sueño se mantuvo,
se cubrió de espinas y aguaceros,
de templanza atormentada, de lujurias y deseos,
de descosidos de pantalón,
de anécdotas de cuatro paredes.
Al despertar ya conocía el auténtico sabor de su boca,
pero eso es otra historia,
me enamoré de su alma y de su cuerpo,
pero eso es otra historia.
Y ese sueño se mantuvo,
se cubrió de fábulas interminables,
de leyendas innombrables,
de historias inmemoriales,
y de otras esculpidas en el libro del olvido.
Y ese sueño se mantuvo,
se tiñó de rojo, amarillo y morado,
colores de la Utopía que yo consumaría.
Nedjma
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