Y ahora aquí se oye el silencio. Después llegará el sol. Y con el sol, el día.Y con el día la separación. No hay crueldad en el destino. Solo en los que lo maldicen. Pero verdad es que el día no fue hecho para los amantes de la noche. Ni la noche misma fue hecha para espíritus tranquilos y complacientes. Así que seamos justos. Seamos justos con los trigales de oro, con los helados de fresa y coco y con la risa de los niños que juegan en la arena... seamos ecuánimes con el sudor que se te pega a las sábanas, con el zumbido de las cigarras, con la espuma de cálidas olas que acarician tus rodillas y con el viento seco que azota tu cara... seamos bondadosos con la música alta, con las alucinaciones alcohólicas, con el contínuo murmullo de fiesta y el chamuscado olor de los fuegos de artificio... ¿Aprecias como el sol cae a plomo sobre tu cabecita?, ¿sientes como tu piel se enrojece y escuece?, ¿percibes como tu libido está por las nubes y acaba de liberarse de los sótanos?...
... Psss, ¿no lo oyes?, justo a tu lado... es el crepitar de las brasas de mi fogata... ¡oh!, ¡lo huelo! Es esa fragancia que tu cabello solo desprende por la mañana. Seamos justos con el silencio y con esas nuevas voces que se nos aproximan, tarareando musiquillas que no son secretas... aun. Notas como cada vez son más altas y más claras. Seamos justos con la noche que nos ha abandonado y limitemonos a despertar de este sueño onírico que del todo nos pertenece. Un, dos tres, ¡DESPIERTA!
Nedjma

sábado, 8 de octubre de 2011

RECICLAJE

(Haciendo ruta por Jarapalo, me topé con este letrero. La mezcla del mismo con el entorno, así como lo que decía me sugirieron muchas cosas en ese punto del paseo. Acompañadas del poema "reciclaje" del libro "Artes y Artificios" de Jesús Munárriz. Lo compone partiendo de los versos de 28 poetas de la literatura española)






Los poetas son puro reciclaje,
con todo hacen poemas:

con un amigo que a la puerta estaba,
con un prado, de flores bien poblado,
con aquella avecilla que cantaba al albor,
con la muerte de un padre, tan valiente,
con polvo, sí, mas polvo enamorado,
con los airados ojos de la amada,
con unos labios, de chupar cansados,
con una baja lira,
con flores de amarillos jaramagos,
con no sé qué que quedan balbuciendo,
con un huerto plantado por su mano,
con tierra y humo y polvo y sombra y nada,
con el tiempo que muere en nuestros brazos,
con un arpa cubierta de polvo
del salón en el ángulo oscuro,
con los ríos y las fuentes y los regatos pequeños,
con una rosa blanca,
con una sola sombra larga,
con una piedra dura, porque ella ya ni siente,
con cosas de poca importancia,
con sudor, polvo, hierro,
con un viejo olmo, hendido por el rayo,
con un tren que pasa por la vía
como aguinaldo de juguetería,
con las claras orejas de su burro,
con una gota de sangre de pato,
con una paloma que se equivocaba,
con sangre de cebolla,
con un río de sueñera y de barro,
con un mirlo debajo de la piel,
con viento del olvido, que cuando sopla mata,

con todo hacen poemas los poetas.