La noche cae con su manto azabache y taciturno, mientras los últimos en acostarse vuelven a casa embriagados por un sin fin de motivos, ¿cuál de ellos más personal y venidero?.
La emisora se mantiene muda, armoniza con la ciudad que se extingue lentamente.
El traqueteo del asfalto me mece, acostumbrada tras tantas noches a sus vaivenes.
Observo detenida las calles salpicadas por las luces de neón, desde la ventanilla de un coche, distraída, absorta en mis pensamientos, sumida en Otra dimensión, despojándome de lo terreno:
Envueltas en una madeja aparecen unas manos, dibujadas en mi mente,
una agarra mi cintura, la otra acaricia mi pecho,
y un suspiro se esfuma por mis labios…
... Vislumbro la playa de fina arena, rubia obsidiana,
los pescadores rinden la mañana,
los pescadores rinden la mañana,
yo me dejo fluir con la brisa marítima,
con su compañía, grata, sencilla, de mágica lengua errante.
El sol se hace eco de los cuerpos desnudos,
de confianza bautizados por la Madre Tierra.
Aparece el deseo acaecido,
unos labios se rozan, buscando, ¿qué?.
La respiración se acelera,
un motor de combustión,
esa playa de kilómetros que se extiende de un punto a otro del horizonte.
Una cometa, una risa,
África al otro lado,
un bañista embutido en su traje de neopreno y algún perro retozón.
Aquella playa de fina arena, rubia obsidiana me cautiva con su paz cristalina,
me inspira una amalgama de deseos y a la vez me deleito con su esencia.
¡Oh playa de fina arena, rubia obsidiana… !
La emisora rasga el momento perfecto, INTERFERENCIAS.
Regreso de mi viaje.
Regreso de mi viaje.
Observo al volante a mi compañero que anda abstraído en otro tiempo,
se percata y me mira.
Sonreímos levemente, cómplice cada cual de su secreto.
Tarareamos la canción de AC/DC que como cada noche suena de fondo en la “Rock&Gol”: “Back in now. Well I'm back, I'm back, Back, I'm back...” .
Hace frío nuestros alientos desprenden vahos intermitentes.
La emisora rasga el momento perfecto, de nuevo INTERFERENCIAS.
Se desdibujan las sonrisas,
se apodera del semblante la máscara de lo terreno,
conscientes los dos de que muere el sueño.
se apodera del semblante la máscara de lo terreno,
conscientes los dos de que muere el sueño.
La emisora rasga el momento perfecto, UN MENSAJE.
Suficiente para que el GPS cumpla su función,
la protagonista vuelve a ser la velocidad.
- “¡Recibido!”.
Nedjma
Curioso relato, creo que todos los que hemos trabajado cuando el resto duerme, hemos tenido momentos parecidos. Gracias por compartirlo
ResponderEliminar