Y ahora aquí se oye el silencio. Después llegará el sol. Y con el sol, el día.Y con el día la separación. No hay crueldad en el destino. Solo en los que lo maldicen. Pero verdad es que el día no fue hecho para los amantes de la noche. Ni la noche misma fue hecha para espíritus tranquilos y complacientes. Así que seamos justos. Seamos justos con los trigales de oro, con los helados de fresa y coco y con la risa de los niños que juegan en la arena... seamos ecuánimes con el sudor que se te pega a las sábanas, con el zumbido de las cigarras, con la espuma de cálidas olas que acarician tus rodillas y con el viento seco que azota tu cara... seamos bondadosos con la música alta, con las alucinaciones alcohólicas, con el contínuo murmullo de fiesta y el chamuscado olor de los fuegos de artificio... ¿Aprecias como el sol cae a plomo sobre tu cabecita?, ¿sientes como tu piel se enrojece y escuece?, ¿percibes como tu libido está por las nubes y acaba de liberarse de los sótanos?...
... Psss, ¿no lo oyes?, justo a tu lado... es el crepitar de las brasas de mi fogata... ¡oh!, ¡lo huelo! Es esa fragancia que tu cabello solo desprende por la mañana. Seamos justos con el silencio y con esas nuevas voces que se nos aproximan, tarareando musiquillas que no son secretas... aun. Notas como cada vez son más altas y más claras. Seamos justos con la noche que nos ha abandonado y limitemonos a despertar de este sueño onírico que del todo nos pertenece. Un, dos tres, ¡DESPIERTA!
Nedjma

sábado, 31 de julio de 2010

AL OTRO LADO

(Tan lejos y tan cerca de Hatem)



Te dedico un deseo y la luna estanca y llena de esta noche refulge en el cielo.
La miro de reojo, se que observa convencida de que añoro en mi cama tu cuerpo.
Me enfundo en el sofá, ¡cama no quiero!,
dispuesta estoy a luchar esta madrugada
y hasta que el cansancio me venza, de este barco no me apeo.


Cierro los ojos, suspiros de ternura evoca cada poro de mi piel.
Califa eres de mi sexo,
te diré un secreto: tus caricias son muy suaves.

No llegas, tampoco te espero esta madrugada que huele a Incienso.

Desde tu marcha me visita a veces la impaciencia, sin previo aviso,
me arremete y embiste con una bofetada de amor y en ti de repente pienso.
Te introduces en mi mente tejiendo atrapasueños,
donde enredados se encuentran los recuerdos
de lugares en los que no se distinguen las playas de desiertos,
y existe lo eterno por un instante…

… entonces soy libre, se que es lo que no quiero, me crecen alas y puedo surcar el cielo

Observo las tres murallas de alambre, los espinos colocados torpemente,
los candados oxidados por el aliento del viejo mar. Separan un solo Mundo que siempre debió estar unido. El terror me acecha. Y busco tus ojos, oscuros y sabios. Te beso en Tierra de Nadie para Otros la frontera con Nador.
El miedo se va por la otra acera.


Nedjma

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