
Te dedico un deseo y la luna estanca y llena de esta noche refulge en el cielo.
La miro de reojo, se que observa convencida de que añoro en mi cama tu cuerpo.
Me enfundo en el sofá, ¡cama no quiero!,
dispuesta estoy a luchar esta madrugada
y hasta que el cansancio me venza, de este barco no me apeo.
Cierro los ojos, suspiros de ternura evoca cada poro de mi piel.
Califa eres de mi sexo,
te diré un secreto: tus caricias son muy suaves.
No llegas, tampoco te espero esta madrugada que huele a Incienso.
Desde tu marcha me visita a veces la impaciencia, sin previo aviso,
me arremete y embiste con una bofetada de amor y en ti de repente pienso.
Te introduces en mi mente tejiendo atrapasueños,
donde enredados se encuentran los recuerdos
de lugares en los que no se distinguen las playas de desiertos,
y existe lo eterno por un instante…
… entonces soy libre, se que es lo que no quiero, me crecen alas y puedo surcar el cielo
Observo las tres murallas de alambre, los espinos colocados torpemente,
los candados oxidados por el aliento del viejo mar. Separan un solo Mundo que siempre debió estar unido. El terror me acecha. Y busco tus ojos, oscuros y sabios. Te beso en Tierra de Nadie para Otros la frontera con Nador.
El miedo se va por la otra acera.
Nedjma
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