Me tiendo a descansar aunque me cueste
A las duras y a las maduras…
Me vienen deseos de ti, presencia que añoro,
Presencia que me embriaga el corazón
Que invade un vacío olvidado.
Que sustituye malos momentos solo con pensarla.
Árbol herido que de sus ramas me agarro
Y su sabia lamo, dulce fulgor que me enternece,
Pues sincero sentimiento lo envuelve
¿por qué no deja de emanar sabia de llanto?
Hago trapecismos y piruetas
Por mantener el equilibrio
Y se percibe entre sus hojas hoscas, unas verdes de vida
Me atraen, las cojo y las huelo
El aroma de los años.
¿por qué no muestra sus verdes simientes?
Con el descubrimiento me entretengo,
Lo manejo entre mis dedos,
Lo impregno de su sabia y de mi sudor ardiente
Emoción que emerge desde mis adentros.
Caigo, me levanto y sigo. Lo veo a lo lejos dibujado en el horizonte.
Me quedo con su sabia que impregnó mis labios en un tiempo precioso, me quedo con su risa en un buen momento, con más de un concierto, con sus besos que me han hecho humedecer, con la “granizá” del Tajo, con el bocata de su amigo el de las barbas a la entrada del Zoco de Rabat, con un corazón que no es solo rojo, sino también amarillo y morado, con el “laila saida” antes de irme a dormir.
Nedjma
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